martes, 30 de junio de 2015

EN BUSCA DE "EL QUIJOTE" POR NUESTRA CIUDAD

Como colofón a nuestra investigación sobre El Quijote, fuimos invitados por nuestras Brujas a realizar una visita por Ciudad Rea,l para ver las esculturas que ya habíamos localizado en la Pizarra Digital de la clase.
Claro que antes, tuvimos que pasar una prueba y solucionar unas adividanzas de la escritora Carmen Gil.  En nuestra clase todo se obtiene tras un duro trabajo. ¿Las recordáis?

Superhombre desmirriado,
famoso por su locura,
que con lanza y armadura
ayuda al necesitado.
 
Campesino zampabollos
que trabaja de escudero
de un manchego caballero
y se mete en mil embrollos.
 
Dicen que a un héroe enamora
esta porquera de oficio
y aunque es más fea que Picio,
él la encuentra encantadora.
 
Cree que son un montón
de gigantes muy violentos
-por sus muchos aspavientos-
que encantó el mago Frestón.
 
La luce por el camino
el caballero altanero
y dice que no es sombrero
sino yelmo de Mambrino.
 
Caballo más conocido
que Bucéfalo o Babieca
que, de la Ceca a la Meca,
cabalga muy escurrido.


Así, quedamos con nuestros guías a las 9:30 h. en el carillón de la Plaza Mayor, en una mañana, afortunadamente, muy fresquita.



Alfonso, nos explicó que el Carillón está situado en lo que era antes el Ayuntamiento de Ciudad Real. Recordamos qué personajes salían por las puertas y cantamos la seguidilla manchega que tocan las campanas cada vez que salen.

En segundo lugar ,fuimos a buscar a la amada de Don Quijote.

Parece una mujer manchega, porque va vestida con el traje típico. Sin embargo, teníamos nuestras dudas... ¿era la guapa o la porquera? Vaya, es que algunos no la veían tan guapa.


Tercera escultura... Miguel de Cervantes Saavedra. Alfonso nos explicó las distintas escenas que se representan debajo de la estatua.  El primer relieve se refiere a un episodio de El Quijote, es una historia de amor que no conocíamos sobre Crisóstomo y la pastora Marcela.


Por detrás nos encontramos a Don Quijote metido en una lucha.


En un lateral, podemos ver cómo se llevaron a Alonso Quijano para protegerlo y para que acabaran sus locuras.


Y, delante, observamos la Batalla de Lepanto en la que Cervantes fue herido en un brazo, por esa razón en la escultura lleva este brazo tapado. Los originales de estos relieves se encuentran en el Museo del Quijote, además también hay una copia en la fachada del Teatro Quijano.


Y, en la Plaza del Pilar, nos encontramos con Don Quijote de la Mancha y con un Rocinante que parece no querer luchar con esos molinos. T



Ya íbamos un poco cansados, para qué os vamos a engañar, pero aún nos quedaba muuuucho.


Continuamos nuestra excursión buscando los bancos de la Talaverana. ¡Fácil!

¡Mirad,  el capítulo de Clavileño!

¿Y éste?... El de El Yelmo de Mambrino


Y, hasta aquí, nuestra excursión por Ciudad Real... un buen repaso en una estupenda compañía que nos felicitó por nuestro comportamiento y por nuestros conocimientos previos. Y seño y niños... tan orgullosos.
Segunda parte... MUSEO DEL QUIJOTE.
Pues ya podéis ver, ellos solitos fueron buscando asiento. Menos mal que luego se animaron.


Primero fuimos a ver una preciosa exposición de pintura del Maestro Palmero, un pintor de Almodóvar del  Campo. En una pequeña sala había retratos de los diferentes personajes del Quijote, no conocíamos muchos por ellos pensamos que hay mucho más Quijote de lo que conocemos... para otro año...

Reconocimos los relieves de la estatua del Quijote... éstos son los auténticos, y los notamos más estropeado.

Y, aquí enlazamos con nuestro Proyecto sobre el Teatro pues en esta exposición intinerante sobre el teatro en la época de Cervantes.


Y pudimos probar los efectos especiales...


Y subirnos en Rucio y Rocinante.









Hicimos truenos...



Y el viento...


Y participamos en un teatro.


Con canción, que cantamos nosotros, con efectos especiales...



Palos de lluvia gigantes.


Y pequeños


Y el Misterio de Elche.


Después pasamos a la Imprenta. Nos explicaron cómo hacían los libros en la época de Cervantes, letra a letra y página a página.



Y, para terminar, el taller de estampado.


Nos vino genial para relajarnos.


Y recuperar fuerzas.



Así terminamos nuestra visita, con un comportamiento ejemplar durante todo el recorrido. Gracias a Alejandra, Maru y Mª Eugenia (mamá de Lucía) que nos acompañaron en todo el trayecto.






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